Kurt Eucken, Arte y Magia en la Composición Ajedrecística

Articulo del Dr. Jesús Seoane Sepulveda

Kurt Eucken, Arte y Magia en la Composición Ajedrecística

La composición ajedrecística, o poesía del ajedrez, es una sin duda alguna la faceta artística del ajedrez o arte en estado puro.  Cualquier aficionado al deporte-ciencia siente un placer especial cuando reproduce cualquier estudio o problema compuesto por los artistas en dicha faceta. Es como una máquina de relojería, donde los engranajes son perfectos.  En el mundo del arte, es como el cuadro diseñado por el pintor y que no tiene “impurezas” (más allá que las que se encuentran a posteriori, como ocurre en la composición ajedrecística cuando el final o problema se dice que es demolido. A pesar de ello, éste no pierde por completo su belleza tras el paso del tiempo), como la pieza musical que el artista compone y que deja absorto al que la escucha, como los versos románticos y poéticos de un escritor, etc.

Esta faceta del ajedrez, si bien muy conocida, no ha tenido el reconocimiento y lugar que se merece. Los compositores en ajedrez son auténticos artistas y han proporcionado y proporcionan muchas horas de placer y felicidad al que contempla y reproduce sus obras. La composición es una faceta del ajedrez ya muy antigua, en la que si bien la idea original pasaba por encontrar algún mate espectacular o ideal que “mejorase” el jugado en alguna partida, ésta idea se ha multiplicado en el tiempo en la que el objetivo final puede ser ganancia de material, dominación de alguna pieza clave, ahogado, tablas posicionales variadas, etc.

 Kurt Eucken

Son muchísimos los compositores que han escrito con mayúsculas la Historia del Ajedrez. Pasando por Stamma, Cozio, Kling y Horwitz, Shinkman, Behting, o los más conocidos por el aficionado como Troitzky, Kubbel, Rinck, Reti ó al que consideran el maestro de los maestros en la composición, G. Kasparian.

Estas líneas vamos a dedicarlas a un auténtico artista de la composición que a la vez fue tristemente un desconocido en el mundo del ajedrez. Por esa razón, quiero rendirle estas líneas a modo de homenaje a una persona que sin lugar a dudas merece un lugar en los altares ajedrecísticos.

Kurt Eucken nació en Dresde, Alemania en 1899 falleciendo a mediados del siglo XX (1947) en Argentina donde se radicó en 1938 después  de varias visitas previas a dicho país. Eucken, músico de profesión (puede verse que su faceta de artista le venía desde niño y que en el ajedrez afloró de forma tardía), supuso un fugaz instante en la historia de la composición en Argentina, pero brilló con tal intensidad que nunca será olvidado por sus paisanos. Kurt Eucken vivía en una modesta pensión de la avenida Leandro N. Alem al 1200, donde su vida transcurrió entre la miseria y el hambre.

Hasta muy poco antes de su fallecimiento, en 1946, Eucken contactó con José Mugnos  Mugnos (padre en la composición en Argentina) para hacerle saber que tenía varios problemas y composiciones preparadas y se citaron en el Café Rex de la calle Corrientes  en Buenos Aires. Allí, el maestro pudo admirar la belleza y fantasía, a la vez que originalidad en los trabajos de Eucken. A partir de ahí, muchos de los estudios de Eucken fueron enviados a Torneos Internacionales en la que el candidato obtuvo muchos premios y distinciones. Dos primeros premios, 1 segundo, 1 tercero, 2 quintos así como numerosas distinciones variadas.

Durante este período de tiempo su salud se vio muy deteriorada hasta que, quedando en el olvido falleció bajo desconocimiento de todos, el 24 de noviembre de 1947.

Su estilo en la composición destacaba por su brillantez en las combinaciones en la que los sacrificios de material eran un ingrediente natural, si bien las jugadas de espera en posiciones diabólicas deslumbraban a sus admiradores.

Entre sus anécdotas, podríamos citar la que cuenta Zoilo R. Caputto en el segundo volumen de su monumental obra “El arte del estudio de ajedrez” en la que recuerda que una noche en los salones de ajedrez del Club de Banfield un fuerte jugador comentaba que un GM sueco no había podido resolver una composición que le habían planteado de final de tablas con torre y alfil. Se trataba, obviamente, de un estudio de Eucken. Este estudio obtuvo a posteriori el 3 premio en la revista holandesa Tidstrift för Schack en 1947. En este torneo fue donde logró su mayor éxito dentro de su corta carrera, consiguiendo el 1º, 2º y 3º premio, respectivamente. Todo un éxito y récord. Debido a su repentino e inesperado fallecimiento, algunas de sus obras fueron premiadas después de su muerte, como el 1º premio obtenido en la revista L’Italia Scacchistica en 1948.

Su carrera, si bien fue corta y desgraciada, tendrá un hueco importante en la Historia de la Composición en la que su bello estilo combinativo en el que el empleo de las baterías y precisión matemática en las maniobras seguirán deleitando a todos los amantes de este arte.

 

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