Planinc-Atenas 1993

Los años “difíciles” (Albin Planinec final)

Los años “difíciles” (Albin Planinec final)

 

Había participado por cuarta y última vez en el Torneo Memorial Vidmar (precisamente en su cuarta edición) de 1977. Aunque solamente contaba 33 años, resultaba evidente su precario estado de salud. Las privaciones de la niñez, y juventud fueron (según piensan algunos), los causantes de su naturaleza enfermiza, de su delgadez y aspecto demacrado…esas tal vez sean sólo especulaciones.       Además, según parece, había comenzado a sufrir depresiones…

 Mucho tiempo antes, su aspecto y su comportamiento habían llamado la atención de cuantos le rodeaban. Recordaré las anotaciones de Rudolf Maric en la revista francesa EUROPE ECHECS después del buen resultado conseguido en el V Torneo de la Solidaridad que terminó en Skopje el 2 de diciembre de 1971: “De todas formas si Planinc consigue mejorar su condición psíquica un tanto débil, en un próximo futuro tendrá un  importante papel en el mundo del ajedrez”.

  Los periodistas holandeses ya se dieron cuenta de su extraña conducta cuando obtuviera el más grande éxito de su corta carrera en el torneo IBM de Amsterdam, 1973. Se comportaba siempre con timidez, sin levantar  la mirada del suelo en la mayor parte de las ocasiones y, cuando terminaba la partida, se dirigía rápidamente a la habitación del hotel sin cruzar palabra con nadie.

 Algunos comentan que prestaba servicios como entrenador para la Federación Yugoslava y se olvidaba de cobrar su salario, lógicamente esto no es normal y puede hablar, en un todo, de problemas de conducta, pero, el ajedrez  también es cierto que era su vida y tal vez con el hecho de practicarlo y poder analizar con otros jugadores ya era suficiente pago para él.

 Al final de los años 70 la salud mental de Planinc entró en crisis. Su aislamiento del mundo iba en aumento; sus aprensiones, los recelos y temores terminaron por dominarle. Hubo de ser ingresado en una institución psiquiátrica de Ljubliana. Y, por lo que se sabe, esta se convirtió en su morada permanente. Durante los 30 años en que allí residió, vienen a la memoria otros casos que uno puede conocer como el del gran Akiba Rubinstein… con respecto a este Najdorf contaba que lo había visitado después de casi 40 años que se encontraba recluido en un centro de salud mental y que solo pudo ganarle 3 a 2 y no recuerdo si dijo que también hubo unas tablas, pero esto sin duda es una historia para otro artículo.

 Los médicos le prohibieron jugar al ajedrez…mi opinión sin duda discutible es que el factor desestabilizante es la competición, no la apreciación y análisis del ajedrez, eso reconforta sin duda en la búsqueda y comprensión a un ajedrecista, el encontrar ideas, compartirlas, trabajar con otros y profundizar. Su nombre no volvió a aparecer en ninguna competición. En los años 80, las listas de la FIDE para el cálculo del Elo le asignan 2415 puntos y 0 (cero) partidas disputadas.

 Pero… “El mundo del ajedrez es extremadamente cruel”, escribe Georg Mohr (a quien se le deben muchos de estos datos). Y precisa: “Nadie se interesó por Planinec durante el tiempo que estuvo en el hospital. De vez en cuando se encontraba un poco mejor y le estaba permitido salir. Las únicas personas a las que podía ver eran su madre y algunos viejos y pobres amigos” (tal vez los de la fábrica de bicicletas). Quienes mejor podían ayudarle no estaban allí… ni en ninguna parte; posiblemente, porque no les preocupaba. “Ni de su club de ajedrez ni de la Federación; nadie mostró ningún interés”.

Planinc-Atenas 1993

Planinc-Atenas 1993

 Y los que realmente hacen grande a un deporte, los que realmente dan su vida por él, los que se alimentan y alimentan al mundo con las ideas y dejan huella con sus partidas terminan muchas veces, ahogados por políticos de Federaciones, preocupados por sus viajes y las glorias, no son los jugadores, sino ellos que con sus puestos en clubes y sillones muchas veces de federaciones, aprovechan el trabajo y talento de otros para colgarse medallas que solamente pertenecen al artista, al deportista con su esfuerzo y trabajo.

 De todas formas, también hay mucho de culpa nuestra de los ajedrecistas, que tienen que pasar años para poder acordarnos de los nuestros.

 Nadie, tampoco, con alguna representación en el mundo del ajedrez esloveno estuvo presente en el cementerio de Ljubliana donde fue enterrado. El fallecimiento ocurrió el 16 de diciembre de 2008, según se supo un par de semanas después.

 Hoy al menos yo mirando tus partidas te recuerdo y disfruto de tu talento.

 A Albín Planinec, así quiso que lo llamaran y así sea.

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